El mundo que compartimos: conoce a Diaby Massiga
Diaby Massiga nació en Malí. Como muchos, decidió buscar un futuro mejor en Francia. Hoy, es gerente de un supermercado africano situado en el distrito 20 de París y un valioso agente de Ria. En su día a día, establece conexiones con clientes y ayuda a familias a mantenerse unidas, sin importar la distancia.
En este nuevo capítulo de El mundo que compartimos, exploramos el viaje de Diaby de Malí a Francia: desde dejar su hogar y adaptarse a una nueva cultura, hasta construir una vida como empresario y agente de Ria. Mira el vídeo al final del artículo para escuchar su historia completa.
Puntos clave
- Diaby Massiga dejó Malí rumbo a Francia en busca de mejores oportunidades y construyó una nueva vida a través de la determinación y el trabajo duro.
- La migración conllevaba desafíos significativos, incluyendo los procedimientos administrativos complejos, el ajuste cultural y el estar separado de la familia.
- Mantener relaciones cercanas con sus seres queridos en Malí sigue siendo una prioridad, preservando las conexiones a pesar de la distancia.
- Tras comenzar su carrera como chef, Diaby se convirtió en empresario, abriendo una tienda de alimentación africana en París.
- Su experiencia personal con las remesas le inspiró a convertirse en agente de Ria, mejorando la accesibilidad de las transferencias de dinero para los clientes y sus familias en el extranjero.
- El soporte al cliente fiable y las alianzas sólidas son las razones principales por las que Diaby disfruta trabajar con Ria.
- El camino de Diaby pone de relieve una lección que comparten muchos migrantes: el éxito en el extranjero es más fácil cuando tienes un objetivo claro, un plan y la valentía de perseguirlo.
Salir de Malí: el comienzo de un nuevo viaje
Diaby nació en Malí, donde creció junto a sus hermanos y padres. Cuando le preguntan acerca de esos años, recuerda una vida centrada en la familia. «Cuando estaba allí, me iba bien», explica. «Estaba con mi familia, comíamos juntos, reíamos juntos… Era completamente diferente a mi vida aquí». Pero, como miles de otros, Diaby decidió abandonar su país natal y comenzar una nueva vida en Francia. «Tomé la decisión de venir a Francia por las dificultades que tenemos en casa», afirma Diaby. Su experiencia refleja la de muchos malienses que se han establecido en Francia: en 2020, alrededor de 105.000 residían en el país (OCDE). Para Diaby, la parte más difícil de irse de su país fue dejar a sus padres. «Eso fue difícil», recuerda.
Diaby se trasladó a Francia en 2009, donde comenzó su carrera en la hostelería. «Originalmente, soy chef», explica. Con el tiempo, dio el siguiente paso y abrió su propio restaurante. Pero sus ambiciones no se detuvieron ahí. Diaby soñó aún más grande y desarrolló un nuevo proyecto: abrir una tienda de alimentación africana. Hoy, puede decir con orgullo que ha logrado sus objetivos: Diaby es el gerente de «Au Panier de Mariame», un supermercado lleno de productos africanos, situado en el distrito 20 de París.
Adaptándose a la vida en Francia
Cuando llegó a Francia en 2009, Diaby luchó con la burocracia. Según nuestro estudio La divisa del cariño, esta es una experiencia muy común. De hecho, el 31,8% de los migrantes que viven en Francia coincidieron en que los procedimientos administrativos fueron el mayor desafío al llegar al país. El proceso le llevó a Diaby todo un año. «Pero después de eso, todo estuvo bien», recuerda. «Pude sacar mis diplomas, convertirme en chef y voilà!»
Pero el aspecto administrativo de la migración no fue el único obstáculo a superar. Cuando llegó a Francia, Diaby experimentó un auténtico choque cultural. «En Malí, la gente se reúne mucho, por ejemplo, para tomar el té», explica. «Pero cuando llegué, me sorprendió mucho que todo el mundo se quede en su casa. Van de su casa a su trabajo, de su trabajo a su casa. Fue un verdadero shock para mí estar siempre encerrado en mi casa».
Y, por supuesto, la nostalgia estaba en todas partes. «Cuando vienes a Francia, siempre piensas en tu hogar», informa Diaby. «Siempre piensas en tus padres, tus hermanos, tus hermanas, porque antes siempre comíamos y nos reíamos juntos». Para mantenerse conectado con la familia y amigos en casa, Diaby llama a sus seres queridos. «Tomo el tiempo de llamarles, para decirles que todo va bien», explica. «Aunque algo vaya mal, les digo que todo está bien para que puedan estar tranquilos». Como muchos migrantes, Diaby vive entre dos mundos, su sentido de la identidad se divide entre dos lugares, comunidades y culturas.
Ser agente de Ria
Un día, mientras estaba sentado con sus hermanos y hermanas, Diaby se dio cuenta de que ellos enviaban dinero a menudo y les costaba hacerlo. «Por eso, cuando tuve la oportunidad de tener esta tienda, se me ocurrió la idea de contactar con empresas de transferencia de dinero para trabajar con ellas», explica. «Así que llamé a Ria». Un operador de Ria habló con Diaby por teléfono y le explicó lo que hace un agente de Ria. Luego, Georges, empleado de Ria, fue a reunirse con Diaby en persona. «¡Firmamos un contrato y desde ese día todo va bien con Ria!» exclama Diaby. Lleva trabajando como agente de Ria durante los últimos 5 años.
Para Diaby, un día típico en el trabajo consiste en vender productos africanos de supermercado, vender collares que él mismo hace y ayudar a los clientes a enviar dinero a través de Ria. «Las transferencias de dinero son enormes durante todo el día», explica. «Así que hay bastantes clientes de Ria».
Diaby nos cuenta cuánto le gusta trabajar con Ria. «Me gusta trabajar con Ria, porque siempre están ahí», explica. «Si se bloquea un traslado, les llamamos, contestan el teléfono y, ¡solucionan el problema enseguida!» Y el sentimiento es mutuo: en Ria sabemos lo esenciales que son nuestros agentes. Cada día, conectan con clientes, facilitan transacciones y ayudan a las familias a mantenerse unidas sin importar la distancia.
Retrospectiva sobre un camino de coraje y crecimiento
¿Qué le hace sentir orgulloso a Diaby? «Estoy orgulloso de mí mismo, de mi camino, porque tuve el valor de sacar adelante mis proyectos», responde. «Antes trabajaba para alguien, pero luego tuve el valor de cambiar mi vida y ser independiente». La historia de Diaby refleja una motivación compartida por muchos migrantes. En nuestro estudio, el 29% de los migrantes africanos dijo que abandonó su país para mejorar su situación económica, lo que lo convierte en la razón más citada entre los encuestados del continente. Otro 26,1% dijo que emigró en busca de mejores oportunidades laborales.
Cuando se le pide un consejo para quienes quieren migrar como él, Diaby nos habla de la importancia de tener un plan. «Mi consejo es que tengas un objetivo, un proyecto antes de irte», explica. «Tienes que pensarlo bien». De hecho, a menudo emigrar viene acompañado de una mezcla compleja de emociones. Buscar oportunidades económicas y profesionales en el extranjero conlleva tanto emoción como tristeza, esperanza y miedo, sueños y pérdidas. Es importante tomar esta decisión sabiendo en qué consiste.
Antes de terminar, Diaby nos dice: «Ria, lo están haciendo muy bien, porque gracias a ustedes los clientes pueden enviar dinero a sus padres, a sus hermanos, a sus esposas… ¡Así que estoy encantado de trabajar con ustedes!»
Preguntas frecuentes
Diaby se trasladó a Francia en busca de mejores oportunidades y un futuro más prometedor. Como muchos migrantes, se enfrentó al reto de dejar atrás a su familia mientras perseguía nuevos objetivos profesionales.
Francia alberga una de las mayores comunidades de la diáspora maliense en Europa. Según datos de la OCDE, alrededor de 105.000 malienses vivían en Francia en 2020.
Muchos migrantes reportan dificultades con los procedimientos administrativos, la búsqueda de empleo, la adaptación a una nueva cultura y la separación de sus seres queridos. La experiencia de Diaby refleja varios de estos desafíos.
Tras trabajar en la hostelería como chef, Diaby acabó abriendo su propia tienda de alimentación africana en París.
Muchos migrantes dependen de llamadas telefónicas, aplicaciones de mensajería, videollamadas y transferencias de dinero para mantener relaciones cercanas con familiares que viven en el extranjero. Diaby llama regularmente a sus familiares en Malí para mantener el contacto.
Las remesas ayudan a las familias a cubrir los gastos diarios, acceder a educación y atención sanitaria, responder a emergencias y apoyar objetivos financieros a largo plazo. Para muchos migrantes, enviar dinero a casa es una forma importante de cuidar a sus seres queridos desde lejos.
Tras ver con qué frecuencia sus familiares enviaban dinero y algunas de las dificultades que encontraban, Diaby decidió incorporar servicios de transferencia de dinero a su negocio y asociarse con Ria.
Su consejo es sencillo: ten un proyecto u objetivo claro antes de irte. Una planificación cuidadosa puede ayudar a los migrantes a prepararse, tanto para las oportunidades como para los retos de la vida en el extranjero.
Acerca del autor
Chiara Boutot
Chiara Boutot is a French content specialist who likes to write about migration, community and connection.
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